¿Es peligroso el collar de tu perro? Riesgos reales y alternativas seguras
- Ezequiel Dello Russo

- 6 feb 2018
- 3 Min. de lectura
Actualizado: 28 ene

Caminar con tu perro es una de las actividades más importantes para su bienestar físico y emocional. Pasear no solo cubre necesidades fisiológicas, sino que también fortalece el vínculo y favorece la regulación emocional. Sin embargo, el uso de determinados collares puede suponer un riesgo real para la salud física y emocional del perro, incluso cuando el tutor no es consciente de ello.
Organizaciones de bienestar animal como PETA (People for Ethical Treatment of Animals) han alertado en repetidas ocasiones sobre los peligros asociados a algunos tipos de collares. Desde una perspectiva veterinaria y etológica, el problema principal es claro: el cuello del perro es una zona anatómicamente vulnerable.
¿Por qué el collar puede ser peligroso para un perro?
Por el cuello pasan estructuras vitales como la tráquea, la médula espinal, el esófago y grandes vasos sanguíneos. La presión repetida, brusca o mantenida en esta zona puede provocar lesiones graves, especialmente en perros que tiran de la correa o se encuentran en estados de estrés, excitación o miedo.
Nota importante: Aunque muchos perros no muestran señales evidentes de dolor durante el paseo, la ausencia de signos visibles no implica ausencia de daño.
Tipos de collares que pueden dañar a tu perro
Existen diferentes herramientas de paseo que, lamentablemente, siguen siendo populares a pesar de sus riesgos. Aquí analizamos los más comunes:
1. Collares de estrangulamiento Los collares de estrangulamiento han sido asociados a múltiples problemas de salud, entre ellos:
Latigazo cervical y desmayos.
Lesiones en la médula espinal y parálisis.
Aplastamiento de la tráquea y asfixia.
Fracturas de la laringe y dislocaciones vertebrales.
Daño cerebral y aumento de la presión intraocular (ojos prolapsados).
Además del daño físico, este tipo de collares puede generar miedo y ansiedad, ya que el perro asocia la presión en el cuello con una sensación de amenaza.
2. Collares con pinchos o púas Estos collares ejercen presión directa y dolorosa sobre el cuello cuando el perro tira. Sus efectos incluyen dolor agudo, perforaciones en la piel y formación de tejido cicatricial. Con el tiempo, el perro puede aumentar su tolerancia al dolor y tirar cada vez más, agravando el problema y favoreciendo conductas de agresividad.
3. Collares eléctricos Los collares eléctricos pueden provocar quemaduras, estrés crónico y agresión redirigida. Cada perro presenta una sensibilidad distinta, por lo que una descarga "leve" puede ser traumática. Además, los fallos técnicos pueden administrar descargas impredecibles.
4. Collar fijo (de hebilla) Aunque el collar fijo es útil para llevar la placa de identificación [Enlace sugerido: Ver nuestras placas de identificación], no es una herramienta adecuada para la sujeción durante el paseo. Tirar del cuello ejerce presión sobre la tráquea y los discos intervertebrales.
¿Por qué el arnés es una opción más segura?

El arnés para perros distribuye la presión sobre el torso y evita la compresión del cuello. Esto permite:
Proteger la tráquea y la columna vertebral.
Facilitar una respiración libre durante el ejercicio.
Reducir el riesgo de lesiones a largo plazo.
Mejorar el control sin provocar dolor.
Desde el punto de vista del bienestar animal, el arnés es la alternativa más respetuosa para el paseo diario.

Conclusión: Salud y seguridad ante todo
Elegir correctamente el sistema de paseo no es un detalle menor. El uso de collares inadecuados puede causar daños físicos y emocionales, mientras que un arnés bien ajustado contribuye a la salud y seguridad general del perro.
Revisar el tipo de collar que utilizas y optar por alternativas más seguras es una decisión sencilla que puede marcar una gran diferencia en la calidad de vida de tu perro.




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